Marca personal y propuesta de valor: "reenfocando el foco" 

Dr. Vladimir Estrada

República Dominicana, aquí en el Caribe, 15 de marzo de 2022


Índice

A modo de introducción
Una precisión introductoria imprescindible
El concepto en contexto
Un nuevo "foco múltiple"
La excepción a la "regla"
¿Marca personal como "foco doble"?
A modo de conclusión

A modo de introducción 

Amigo lector, amigo estudiante, amigo educador:

Recibe mi más cordial y cálido saludo en esta nueva propuesta desde mi aún joven blog académico en stck.me. Gracias por estar aquí.

Como es habitual desde 2020, mis primeras palabras antes de entrar al tema son para expresar mi solidaridad con todas las personas que han sufrido los embates del COVID, especialmente con quienes han perdido a algún ser querido; y ahora lo hago en calidad de sobreviviente. Desde mi corazón, elevo una oración por ellos, porque puedan recuperarse y seguir adelante. 

Este artículo nace en un contexto muy peculiar. Fui invitado/convocado a participar como formador durante el mes de marzo de 2022, en el actual grupo del excelente proyecto #CyACartuja, que creó y lidera el prestigioso profesor español José Miguel García Prados, a quien me une un excelente vínculo humano y profesional; teniendo además el privilegio de acompañar en el proceso a la gran formadora venezolana Ylse Roa (ya veterana en ese proyecto y con magnífica trayectoria en el mismo). Ylse: mi querida amiga y colega, con quien comparto la ruta de la marca personal y otros diversos temas desde el año 2015. De José Miguel, y su metodología, hay mucho que decir, y todo muy bueno; como lo hice en mi trabajo La marca personal docente en la era post COVID 19 y en otros textos, y como lo hizo más recientemente el Maestro Guillem Recolons en su espléndido post Personas excepcionales: el profesor Jose Miguel García Prados, completamente dedicado a valorar la labor de este gran educador de jóvenes.  

El artículo que ahora lees surge desde mis inquietudes nacidas al constatar algunas cosas durante el proceso formativo, particularmente con respecto al primero de los dos temas que me correspondió abordar: la proyección vía Twitter de la propuesta de valor como sustento de la marca personal. Sucede lo siguiente: la primera condición para proponer valor es tener algún valor que proponer (lo cual supone haberlo identificado y tenerlo muy claro), y alguien a quien proponérselo (o sea, un público destinatario); y el requisito indispensable para hacer visible tal propuesta a través de Twitter, es formularla (diseñarla, redactarla, escribirla, digámoslo como se prefiera) e incorporarla al perfil de cada quien. Dicha formulación de la propuesta de valor debe cumplir unos requerimientos, tener ciertas características y determinado enfoque, nunca ser improvisada; he aquí, a modo de guía gráfica y básica, la forma que Ylse propone para hacerlo:

Como puede apreciarse, todo el enfoque de la propuesta de valor trata de "ellos", los potenciales receptores de la propuesta y usuarios del valor; no de "nosotros", los proponentes; si bien debemos basarnos en diferentes aspectos nuestros para identificar lo que podemos ofrecerles a ellos. Pero pensar siquiera en una propuesta de valor centrada en nuestro potencial, sin conocer con claridad lo que hace falta a las personas y las organizaciones ahí afuera, ni diagnosticar qué tan compatible es nuestra oferta con su necesidad/demanda, es un error garrafal que puede generarnos diferentes consecuencias negativas, y no solo en cuanto a nuestra empleabilidad, sino especialmente en términos de nuestra marca personal y su posicionamiento.

De todo esto, de cómo hacerlo y gestionarlo bien (con MUCHO sentido común), y un poco más, tratan las siguientes páginas, amigo lector/estudiante/educador. Páginas que he tenido que crear de ratito en ratito, porque había mucha prisa asociada al proyecto; sacando chances de los otros procesos académicos y creativo/productivos que tengo en marcha. Pero así es la vida de quien procura servir a los demás como educador, campo en que tengo ya 38 maravillosos años de mi vida, y en el cual estaré orgullosamente el día que me toque partir. Gracias por ser, por estar, por acompañarme hoy y siempre. 


Una precisión introductoria imprescindible 

La asimilación y comprensión temática que espero lograr en los principales lectores a quienes destino este texto (los estudiantes del IES Cartuja, de Granada, España, integrados en el proyecto formativo que ideó y coordina el ya mencionado colega José Miguel -@jmalex, en Twitter-), y que de hecho han motivado su escritura, me obliga a iniciarlo por aquí, tocando este tema. Aunque obviamente, el artículo no es de lectura exclusiva: si lo que aquí analizo y postulo le sirve y funciona a alguien más, y aporta algún valor a otros públicos, pues excelente. Ojalá así sea.  

No es lo mismo valor, que valores; y en el ámbito temático que aquí abordamos, lo segundo NO ES el plural de lo primero. Aunque hay un fuerte vínculo entre ambas categorías (el valor como elemento aportable y utilizable se sustenta en los valores que nos definen como personas), resulta vital establecer claramente, aunque sea de modo muy básico, qué significa cada concepto, a fin de evitar confusiones que puedan obstaculizar la comprensión correcta de nuestra propuesta de valor por parte del mercado, con todo lo feo que ello nos puede acarrear. 

"Los valores (como lo plantean Shimon y Dolan, en su clásico La Dirección por Valores, de 1996) son básicamente aprendizajes estratégicos que desarrollan las personas acerca de que un modo de acción o finalidad existencial es superior a su opuesta para obtener nuestros fines, o para que nos salgan bien las cosas" (Estrada, 2009: un servidor, por cierto). 

Continúo planteando ahí que "...los valores sirven para atribuir sentido a la acción y representan el cauce estratégico sobre el cual transitará el sistema hacia el futuro que proyecte. Además, en mi opinión, puede plantearse que ellos constituyen la base de las actitudes (nuestras proyecciones personales ante la vida y sus diferentes situaciones) y de los comportamientos (la manera real en que actuamos ante cada situación)". Y cuando digo "el sistema", ello vale y funciona para las organizaciones y también para las personas. 

Esto significa, simplemente, que los valores son el reflejo conceptual explícito y/o implícito de nuestras asunciones internas acerca de lo que es correcto, pertinente, adecuado, útil y necesario como guía y sustento moral para nuestro accionar en la vida, en todas sus diversas esferas. Y claro está, con una fuerte base sociocultural: la corrección o incorrección, pertinencia o impertinencia, funcionalidad o disfuncionalidad de nuestros modelos y modos de asumir la vida y sus procesos (o sea, de nuestros valores) tiene absolutamente todo que ver con lo que se siente, piensa, asume, dice y hace a nuestro alrededor acerca de todo ello. 

En el primer artículo publicado en su blog, allá por 2016, Ylse planteaba lo siguiente:

"Cuando expresamos nuestros valores en nuestro quehacer, comienza el ciclo del crecimiento personal. Empiezas a ser consciente de que tus acciones tienen un impacto en la vida de otras personas. De allí la importancia de ser congruentes con lo que somos y hacemos; de ser capaces de mirarnos por dentro y poner claramente en una hoja nuestros valores y propósito de vida". 

Ello nos dice claramente que los valores guían nuestro accionar, lo fundamentan y lo sustentan: actuamos con base en lo que creemos y consideramos correcto, necesario y útil. He ahí la enorme importancia de conocernos muy bien a nosotros mismos (tarea harto difícil, pero muy necesaria), para poder buscar y encontrar qué es lo que nos mueve, hacia dónde nos mueve, de qué forma nos mueve, por qué nos mueve así, y cómo rectificar la ruta y su fuente cuando ello sea necesario, para beneficiar nuestro vínculo con el entorno y nuestras contribuciones a él, desde una base de valores personales. Maslow con su célebre jerarquía de necesidades, y luego Covey con las suyas, ofrecen sólido sustento para la identificación de los motivos que nos hacen ser y hacer como somos y hacemos; y si revisas una excelente serie de artículos colaborativos que junto a otros expertos desarrolló en su blog el Maestro Guillem Recolons hace un par de años (el post aquí enlazado aborda la técnica del Capital Vital, desarrollada por el excelente ser humano y sólido experto Fran Segarra), hallarás diferentes técnicas y herramientas que te pueden ayudar a conocerte más y mejor, requisito esencial para gestionar correctamente tu marca personal a partir de los valores que te definen. 

Ah, muy importante, más bien decisivo: debes tener presente siempre que los valores no son meras declaraciones formales, sea cual sea el motivo que nos mueve o el contexto que nos obliga a efectuarlas. Los valores son asunciones íntimas, profundas, muy conectadas con nuestro verdadero ser (repito: nuestro verdadero ser, que no siempre coincide, o muchas veces no coincide, con el que proyectamos hacia el entorno), y la única unidad válida de definición, validación y valoración de los mismos, es NUESTRA PRÁCTICA. NO EXISTE OTRA. No somos lo que decimos ser: SOMOS LO QUE HACEMOS Y DEMOSTRAMOS SER (ojalá ambas cosas coincidan), y eso nace y se sustenta en nuestros valores

Ahora quiero referirte, hablando sobre valores, uno de los videos sobre este tema que más me han marcado desde que salió a la luz: la charla TED del ya citado Maestro y amigo Guillem Recolons, dictada en 2016, donde él describe y analiza un tramo complejo y difícil de su propia ruta humana y profesional, y la conecta con los valores que le guían y sostienen (por cierto: él llama a esta breve narración sobre su vida "una pequeña historia personal", pero yo sostengo que son esas pequeñas historias, y la forma en que se las asume y afronta, las que hacen más grandes a las personas, y Guillem es uno de los seres humanos que ofrece más y mejor sustento a este concepto). Charla humanísima y muy cercana a quien la escuche, que entonces dio origen a esta imagen de mi autoría:

Impresionante la noción de superpoderes aplicada a los valores, ¿verdad? ¿Te parece que ya tenemos una idea conceptual más o menos clara de este complejo y apasionante tema?

Pues pasemos entonces a definir el valor, para que las diferencias entre los unos y el otro queden también un poco más claras.

En mi opinión, en términos de personal branding, el valor es

"...la dimensión contributiva que configura, describe y define favorablemente a una marca personal, o sea, el conjunto de aportaciones y/o soluciones que nacen en -o derivan de- ella: modelos de actuación, imagen referencial, contactos, influencias, relaciones, bienes, servicios, ideas, contenidos, sensaciones, emociones, aprendizajes, retos, oportunidades, colaboraciones, desarrollos varios, y/o cualquier combinación de dos o más de estos u otros elementos, los cuales la convierten en valiosa para quienes reciben y valoran su impacto, a partir de las formas y magnitudes en que tales aportes y soluciones contribuyen a mejorar sus vidas. Dichos beneficiarios posicionan positivamente en sus mentes a esa marca personal a partir del valor que ella les aporta y que constituye, para ellos, el sentido existencial y la esencia misma de la marca en cuestión; el recurso o mecanismo que la hace memorable para sus públicos a partir del beneficio recibido. Si lo que ocurre es la no aportación (ausencia) del valor requerido y potencialmente esperado de ella, todo lo anterior funciona e impacta en sentido negativo y obviamente desfavorable para la marca personal de referencia.

O sea: de modo más sintético y directo, hay valor en todo cuanto aportamos a nuestros públicos desde lo que somos, hacemos y logramos, que constituye o representa para ellos una oportunidad para mejorar algún aspecto de sus vidas, o un recurso de cualquier índole con el cual hacerlo, o ambas cosas a la vez. Y ello se manifiesta en negativo, cuando dejamos de efectuar tales contribuciones" (Estrada, 2019).

Si te fijas bien, todas y cada una de las actitudes y conductas conducentes a resultados (y también estos últimos) que son abarcados por esta definición, tienen necesariamente un sustrato y un sustento en nuestros valores. Somos así, hacemos esas cosas, y proveemos esas soluciones, porque eso es lo que sentimos como correcto, pertinente, conveniente y útil hacer en el contexto, el momento y la situación de que se trate; inclusive, cuando nuestras aportaciones son involuntarias, es decir, cuando no hemos planeado la contribución a efectuar, ni su impacto sobre nuestro entorno humano. Pero al final, todo lo que somos, hacemos y logramos se refleja de uno u otro modo en los demás; y como todo ello se basa y sustenta en nuestros valores, todo el valor que aportamos tiene el mismo sustento.

Te tengo algunas preguntas, muy sencillas:

  1. ¿Visualizas con claridad el enfoque contributivo (y por tanto, hacia lo externo) del valor

  2. ¿Te percatas de todo cuanto puede abarcar dicha categoría, o sea, de todas las formas a través de las cuales podemos aportar valor?

  3. ¿Percibes el impacto negativo que puede tener la no aportación de un valor que nuestros públicos esperan de nosotros?

  4. Y finalmente, ¿logras apreciar la relación entre el valor y los valores de una marca personal?

Hechas estas precisiones clave, adentrémonos a fondo en la propuesta que emerge del título de este artículo. 


El concepto en contexto

La propuesta de valor es una herramienta estratégica de gestión personal: define, delimita y da forma conceptual al aporte de valor que deseamos, podemos y pretendemos hacer. Cuando interactuamos con nuestro entorno humano (especialmente con fines laborales y profesionales, mas no solo con ellos), procuramos que esas personas perciban las ventajas de conectarse con nosotros, del modo al que aspiramos que lo hagan.  Y lo único que puede lograr ese objetivo, es que dichas personas nos perciban, sientan y piensen como seres humanos valiosos para ellas, o sea, que les llegue claramente la posible aportación de valor que recibirían si trabajan con nosotros, y el impacto favorable que ello tendría sobre sus propias ejecutorias y resultados. 

De forma muy sabia, el Programa del proyecto formativo CyACartuja incluye el diseño y la gestión de una propuesta de valor por parte de los estudiantes. Ellos están cursando estudios que probablemente les conducirán a ocupar puestos de trabajo en empresas e instituciones, que son contextos donde deben aportar determinado valor; pero para que allá afuera se enteren de lo que cada uno de esos jóvenes tienen para ofrecer, y los visualicen como buenos candidatos, la propuesta de valor es un elemento imprescindible. Eso sí: bien formulada y mejor comunicada. Pues una comunicación efectiva puede hasta paliar o subsanar algún pequeño defecto o carencia en la formulación de la misma. 

Twitter es una plataforma fundamental para hacer bien y hasta muy bien las cosas que hay que hacer en procura de visibilidad y posicionamiento; no es nada casual que un tuitero tan consuetudinario y profesional como el profe José Miguel haya elegido precisamente este espacio de la web para sembrar, cultivar, y obtener frutos viables de su maravilloso proyecto. 

Y ahí "me he tropezado" yo con todo ello (y todos ellos); me ha correspondido precisamente trabajar el tema de la propuesta de valor. Y al leer varias de las respuestas emitidas por los estudiantes ante la preguntas correspondientes, me ha saltado a la vista lo que dije en el tuit cuya captura ves aquí: 

He aquí el texto del tuit en cuestión:

"Team #CyACartuja: He leído varias #PUV con MUCHOS intereses. NO es buena idea. Busquen #foco, que su #valor sea claramente identificable y les haga + #elegibles. El #MercadoLaboral debe ver 1 #MarcaPersonal muy #enfocada, NO dispersa entre 10 temas. ¡Reformulen! @YlseRoa @jmalex".

Esto me ha conducido a pensar (MUCHO, MUCHÍSIMO) en unas ideas que pudieran ser de utilidad para que los jóvenes de #CyACartuja gestionaran mejor el foco de sus propuestas de valor, de modo que les permitiera realmente PROPONER VALOR (lo cual es muchísimo más que ofrecer auto-descripciones caracterológicas, e inclusive más que describir una lista de competencias y actitudes profesionales): hacer sentir a las organizaciones y a otros públicos, que ellos cuentan con algo tangible, valioso y viable, que puede ser útil para ellas a partir de SUS NECESIDADES. Así nació el título de este artículo, y de hecho, todo él.


¿Por qué hablo de "reenfocar el foco", y por qué te conviene hacerlo?

Porque como he dicho en mi trabajo Cómo usar un blog en modo branding personal

"El posicionamiento de marca que necesitas para convertirte en una referencia a partir de las propuestas de tu blog, exige que te enfoques a temas y objetivos concretos para periodos específicos: ellos serán tu foco. Y si quieres lograrlos, no pueden ser muchos; o al menos, no muchos a la vez.

Porque tener muchos objetivos te hará perder el foco. Los objetivos definen las prioridades. Priorizar implica necesariamente escoger y decantar. Y como te lo dirá cualquier especialista decente en gerencia, quien tiene muchos objetivos, no tiene ninguno". 

Como puedes ver, en ese texto aplico este concepto al blogging, pero te aseguro que funciona para cualquier actividad profesional; especialmente, si la misma persigue objetivos de posicionamiento de marca personal, como puede serlo el trabajo en redes sociales, el diseño y la comunicación de una propuesta de valor, etc. Es un asunto de puro sentido común. 

Se trata de lo siguiente: desplazar la atención que prestamos a un grupo numeroso de temas, hacia una cifra más pequeña, razonable y manejable de ellos (2 o 3 como máximo), lo cual nos permita dedicar a cada tema mucho más tiempo, mayor atención, y más recursos intelectuales, emocionales, relacionales y volitivos (y también financieros, cuando sea necesario; que no todo -ni siempre- implica invertir dinero). 

Y por supuesto, hacerlo de forma que al difundir este nuevo y mejor enfoque hacia un nuevo y mejor foco, más concentrado, mejor delimitado, menos abarcador y más abarcable, nuestros públicos lo perciban (sea a través de mensajes explícitos, o implícitos en nuestras acciones), lo cual probablemente se reflejará en su percepción del valor que les podemos ofrecer y sobre los temas en que podremos hacerlo. Ello hará menos compleja y más probable su decisión de incluirnos entre los elegibles (y ojalá entre los ELEGIDOS), para satisfacer las necesidades de valor que tengan hoy o tendrán en el futuro. 

Aquí se aplica y funciona muy bien (atención, jóvenes estudiantes de Administración y Finanzas) el viejo y siempre vigente principio de la proporcionalidad inversa entre el alcance administrativo y el campo de control: básicamente, mientras más temas incluya tu propuesta de valor, menos valor podrás aportar en cada tema

Como decía el genial Charles Chaplin: "Todos somos aficionados: la vida no da para más". Y si lo dijo alguien que aportó TANTO y de forma TAN PROFESIONAL Y ÚNICA en su vida…¿Entonces?

Y por supuesto, esa amplitud excesiva de tu propuesta de valor se reflejará en la recepción, asimilación y valoración de dicha propuesta por el mercado. Salvo el cada vez más conocido caso de los polímatas modernos (y hasta para ellos se torna difícil en algunas culturas), es poco probable que las organizaciones abran mucho espacio a personas cuyo perfil las define como multipotenciales, pero que aún no han convertido en realidad concreta, plena y demostrable, una o dos de sus potencialidades. La inmensa mayoría de los gerentes quiere resultados AHORA, no dentro de 5 años; por tanto, no tienen tiempo para esperar que tu amplia, abarcadora, exigente, promisoria y multitemática propuesta de valor se convierta o traduzca en aporte de valor. En este artículo anterior abundo un poco sobre ese tema (con diversos ejemplos, casos y citas), y te anticipo algunos detalles más en el siguiente punto. 

Finalmente, y muy importante: gestiona con extremo cuidado TU EGO para elaborar tu Propuesta de Valor: pretender serlo todo para todos puede equivaler a no ser nada importante para nadie. La egovirosis existe, suele ser asintomática en sus estadios iniciales, y hace mucho daño. Solo espero que tú no la padezcas, y si notas algún síntoma de los que aparecen en el post que te he enlazado tres líneas atrás (u otros), tomes acción correctiva inmediatamente: en el mismo texto te propongo varios antídotos. Una última advertencia en este sentido: Si te crees la última coca-cola del desierto, ten muy presente que en el mercado hay muchísima gente que no toma coca-cola


Un nuevo "foco múltiple"

Ya te he sugerido que el foco temático de tu propuesta de valor no exceda los dos o tres temas, siempre que estés MUY SEGURO de que puedes aportarlo en todos ellos.

Y si los dos o tres temas que constituyen tu nuevo foco están conectados entre ellos, pues mucho mejor. Sucede que esa interconexión temática es absolutamente congruente con la forma en que funciona el mundo y la vida: NO HAY TEMAS AISLADOS. Todo está conectado, y todos lo estamos. En el artículo enlazado en el penúltimo párrafo del punto anterior, también amplío la información sobre esto.

Veamos un breve ejemplo pertinente al público principal de este artículo:

Si eres profesional de la administración, y aspiras a aportar valor administrando, te conviene profundizar tu dominio de las herramientas informáticas que te permitirán digitalizar lo más posible diferentes procesos de gestión organizacional; y también te debe interesar aprender mucho sobre las personas y los diversos procesos que influyen sobre su desempeño, como la motivación, la comunicación, la profesionalización permanente, la gestión del desempeño centrada en el liderazgo, y la integración sistémico/estratégica entre el branding personal y el corporativo (entre otros varios). Como seguro aprecias, un administrador en la actualidad será mucho más efectivo y facilitará la obtención de mejores resultados, si es capaz de integrar en su accionar profesional lo mejor de lo humano y lo más avanzado de lo digital; porque lo humano, los humanos, y la tecnología, son las variables clave de la nueva época emergente, si se sabe aplicarlas a la gestión del cambio que define el decurso presente y perspectivo de la humanidad, la economía y los mercados en sentido general. 

¿Te funciona?

Muy importante: esta lógica es inversamente proporcional al posicionamiento de la marca personal de que se trate. Mientras más y mejor posicionados estemos ante los públicos que nos interesan, estos tendrán más claro en qué podemos servirles, y viceversa; por tanto, tendremos menos necesidad de informar detalladamente al respecto, y viceversa. Es poco probable que alguien revise el perfil de un profesional reconocido, experto o referente en un tema X (perfil donde suele estar muy claro a qué se dedica y en qué aporta valor él o ella), y sienta la necesidad de averiguar a qué se dedica y en qué aporta valor esa persona. Suele ser muy obvio, y además, cuando hay cambios o novedades (como nuevas líneas de trabajo, investigaciones, proyectos, modelos, innovaciones, alianzas), generalmente ese tipo de profesional lo comunica a sus públicos; ello suele estar asociado al valor que les aporta, y le interesa mantenerlos al tanto de su accionar profesional, así como de sus nuevas posibilidades y espacios para aportar valor. 

Por ello es tan esencial que los nuevos o futuros entrantes al mercado laboral sean muy precisos en la formulación de su propuesta de valor. Propuesta que, de hecho, todavía no procede llamar "única" (me "equivoqué" al escribir el tuit que cité arriba, buscando aprovechar el espacio de 280 caracteres), porque tal unicidad no la determinan los proponentes, sino los receptores y usuarios del valor que ella propone, los únicos que tienen información para diferenciarla de otras y constatar su real carácter de propuesta única de valor. Y si están entrando o por entrar al mercado laboral, mal podrían declarar una unicidad que no pueden demostrar, y que muy probablemente no exista. 

Pues el valor no es único en función de la persona única que lo propone, sino en función de la diferencia que pueda identificar quien lo recibe, entre ESA propuesta de valor, y otras: recordemos que NO somos nosotros quienes calificamos a alguien o algo como valioso, sino las personas que se benefician con ese alguien o algo.  El valor es único porque su receptor y usuario lo distingue como tal entre los que a diario visualiza o recibe por múltiples vías, a partir de las diferencias significativas que aprecia entre esa propuesta y todas las demás. 

Dice en relación con esto el gran Seth Godin:

  1. "Los clientes hablan de los productos que usan, porque los consideran únicos en el mundo. No hablan de tu producto porque es bueno para ti, sino porque es bueno para ellos".

  2. "Una historia no funciona si es TU historia; solo funciona si se convierte en SU historia".

¿Suficientemente claro?

Así lo espero. Y para saber que nuestra propuesta es verdaderamente única, debemos haberla contrastado y validado de forma sistemática, a partir de las valoraciones sucesivas de diferentes receptores del valor que aportamos, quienes una y otra y otra vez la identifican como tal; y ello, obviamente, requiere tiempo. Nadie que esté entrando o por entrar al mercado laboral ha podido disponer de ese tiempo para validar como única su propuesta de valor; de hecho, muchas personas que sí lo han tenido, tampoco han logrado dicha validación. Por una razón muy sencilla: sus propuestas de valor NO SON ÚNICAS

Esto me conduce a otro tema fundamental: nuestra necesaria diferenciación como marcas personales. Pero tratarlo aquí excedería demasiado los objetivos de este artículo y el espacio que puedo dedicar a proponer para lograrlos. Estoy trabajando con mucho foco en dicho tema y en breve plazo lanzaré un texto más extenso, o una serie de artículos, para desarrollar mi propuesta conceptual y metodológica al respecto. Si continúas conectado conmigo, seguro te enterarás y podrás revisar esos contenidos: tal vez encuentres algo que te pueda ser útil. 

Y para resumir y cerrar el punto, te propongo dos razones clave para la necesaria precisión propositiva en cuanto al valor, de la que te hablado varios párrafos atrás, para los nuevos o futuros entrantes al mercado laboral: 

  1. Nadie les conoce aún, ni sabe qué pueden ofrecer, y

  2. Tienen que hacerse ver y destacar entre quienes ya son conocidos, reconocidos, memorables, y seguramente alguna vez han sido elegidos, para decirlo con la excelente fórmula del Maestro Jordi Collell

Más o menos claro, ¿verdad? 

Así lo espero. Y ahora veamos la gran excepción que te tengo para este asunto. 


La excepción a la "regla" 

Seguro te has fijado en que no incluyo la marca personal entre los temas sobre los cuales he ejemplificado arriba. Y ello se debe a que la marca personal NO ES "otro tema" en una lista de ellos, y no debería competir con ninguno, porque es transversal a todos. Trabajemos en lo que trabajemos, dejamos marca en el proceso, y sobre todo en términos de memoria emocional, nos convertimos en esa marca para quienes saben de nosotros gracias a ello, o interactúan con nosotros mientras lo hacemos, o reciben los resultados positivos o negativos que ofrecemos, o se benefician de cualquier modo del valor que aportamos, o en el otro extremo, se resienten por su ausencia. La marca personal es un resultado emocional de lo que somos, hacemos y logramos en las diferentes esferas de nuestra vida, el cual se manifiesta en la mente de las personas que nos han conocido o han sabido de nosotros siendo, haciendo y logrando así, y suele motivar en ellas diferentes decisiones con respecto a nosotros. 

Con esto te digo que sean cuales sean tus dos o tres temas, o aún si solo es uno, la gestión efectiva de tu marca personal siempre deberá estar presente entre tus prioridades.  Deberá atravesar a todos tus procesos, proyectos y actividades, trabajando en plan mejora sobre el ser que eres y sus características, sobre las cosas que haces y cómo las haces, y sobre los resultados de cualquier índole que obtienes siendo y obrando de esa forma. 

Y por supuesto: todo ello, integrando desde el pensamiento hasta la práctica tres áreas inseparables, que por alguna extraña razón algunos proponentes insisten en segregar, cuando ellas están absolutamente interconectadas y son necesaria e inevitablemente indisolubles: la personal, la profesional y la social. Todo lo que somos, hacemos y logramos en cada tipo de actividad que quepa en una de estas tres "categorías" (que se tornan artificiales al pretender separarlas), está vinculado con uno o más aspectos de las otras dos, e impacta directa o indirectamente sobre ellas. Esta trilogía categorial no es desglosable, aunque eventualmente, a efectos de estudio y análisis, quepa y sea admisible su segregación; pero NO en la práctica. De este asunto se han ocupado bastante, entre otros colegas, los Maestros Andrés Pérez Ortega (por ejemplo, aquí), y Alfonso Alcántara (por ejemplo, aquí); y también lo ha hecho y lo sigue haciendo este servidor. Ten en cuenta este "pequeño" detalle: nunca pretendas separar en tu accionar esas tres esferas, porque puedes llevarte sorpresas desagradables en tu decurso laboral y profesional.

Retomemos y cerremos el hilo principal de este punto. 

Por ejemplo: quien estudia Administración y Finanzas en el programa del IES Cartuja, se está preparando para convertirse en una marca personal asociada a su quehacer y sus resultados como profesional de una de estas áreas, o de ambas si se da el caso de que labore en las dos. De la calidad de su labor y resultados, así como de las relaciones humanas que desarrolle con quienes interactúan con él o ella durante los diferentes momentos de su desempeño (y por supuesto, del valor que aporte en todo ello), dependerá la calidad de la huella que dejará en ese entorno organizacional, o sea, su marca personal como profesional de ese campo. Pero ello no significa que la marca personal es uno de sus temas de trabajo; sino que, trabajando en esos temas, dejará cierta huella y se convertirá en una determinada marca personal asociada a la labor que realiza, y por tanto, debe aprender a gestionarse y gestionarla. Así de "sencillo".

¿Te queda claro? ¿Lo estás haciendo? Y si no, ¿a qué estás esperando? 


¿Marca personal como "foco doble"? 

La lógica anterior excluye, obviamente, a quienes nos dedicamos a la marca personal como tema de trabajo, sea como consultores, mentores, formadores, asesores, comunicadores, investigadores, coaches, etc. Para nosotros, ella tiene una connotación doble: es uno de "nuestros dos o tres temas", y además, tenemos que gestionar la nuestra de forma efectiva, porque nuevamente además, debemos ofrecer a nuestros públicos buenos modelos de dicha gestión. 

Y ello no implica ni significa en modo alguno "ser o parecer perfectos"; al contrario. Mientras más auténticos seamos, mientras más claro dejemos a quienes nos siguen que esto no es fácil ni sencillo, y que podemos errar y luego rectificar como cualquier otra persona, mejor les llegará el importante mensaje de lo complejo que puede resultar el personal branding, de que todos podemos hacer personal branding, de la dedicación, los tiempos, los espacios, y los recursos humanos y no humanos que este proceso puede involucrar; y sobre todo, de la importancia de ponerlo en el centro de nuestro foco, por todo lo que puede significar para mejorar en términos de la competitividad y el posicionamiento de nuestra marca personal. 


A modo de conclusión y despedida 

Amigo lector/estudiante/educador:

Llegamos al cierre. Juntos. Tú y yo. Nosotros dos. Vladimir y … (sustituye esos puntos suspensivos por tu nombre propio, por favor).

Para mí ha sido un gratísimo placer proponerte estas ideas en un contexto formativo real, en pleno desarrollo de un proceso educativo dirigido a jóvenes que como parte de su profesionalización previa a su ingreso al mercado laboral, necesitan elevar y potenciar su dominio de un grupo de temas, entre los cuales están los que he abordado en este artículo. Solo espero que les sea útil, lo aprovechen y le saquen todo el partido posible; y ojalá me ofrezcan (ellos y tú) el feedback necesario para constatar qué tan certeras han sido estas propuestas, y cómo puedo mejorarlas para las próximas generaciones de estudiantes del excelente proyecto #CyACartuja, y en general, para cualquier lector interesado en este apasionante campo del saber.

Gracias de nuevo a José Miguel, gran coordinador del proyecto; a Ylse, la excelente formadora y amiga a quien he tenido el privilegio de acompañar en esta ruta de dos semanas educando a través de Twitter; y especialmente a ti, por haber llegado hasta aquí.

Nos vemos pronto en una nueva propuesta aquí en mi blog, que por supuesto, te invito a seguir, y a que abras el tuyo en esta novedosa y magnífica plataforma llamada stck.me; porque como he dicho tantas veces (y también lo ha hecho el gran Antonio Cambronero, la academia viviente de los blogs en español), HAY MUCHA Y MUY BUENA VIDA BLOGUERA MÁS ALLÁ DE WORDPRESS. Recibe como de costumbre el abrazo afectuoso de su siempre amigo,

Vladimir 


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